Henry Desiré Landrú, nació en 1869 en el seno de una familia trabajadora y marcadamente religiosa, siempre fue buen estudiante, pero su afán por llevar una vida desahogada, le condujo al asesinato de mujeres, que tras seducir asesinaba, troceaba y quemaba en una caldera, hecho esto, disfrutaba de los ahorros que estas habían acumulado.
“Landru, el burócrata del asesinato, el pequeño burgués francés del crimen, el empleadillo de la sangre, el hortera del ahorro, el monstruo bon marché de las sentimentales madames y mademoiselles con mentalidad dé pajaritos, todas ellas también con sus ahorros asquerosos, camisetas de lana y literatura Paris-Soir.”
Con esta contundencia nos define a Landrú el periodista Cesar González-Ruano en una crónica sobre otro asesino en serie de mujeres, el también francés Petiot.
Henry Desiré Landrú, nacido en París en 1869, se casó muy joven con una prima suya, estando esta embarazada y con la que llegó a tener cuatro hijos, la situación económica de la familia era complicada y Landrú recurrió a pequeñas estafas para mejorarla, justificando sus ausencias como viajes de negocios.
Fue en una de las estancias en la cárcel por estafa, cuando descubrió en los anuncios por palabras la oferta de una mujer viuda dispuesta a compartir su dinero a cambio de la compañía de un hombre.
Landrú sedujo a la viuda se hizo con sus 20.000 francos y desapareció. La mujer lo denunció por estafa, pero su carrera como seductor de viudas estaba lanzada.
Ahora fue él mismo el que insertó un anuncio por palabras en Le Journal que decía:
“Viudo, dos hijos, cuarenta y tres años, solvente, afectuoso, serio y en ascenso social desea conocer a viuda con deseos matrimoniales”
Recibió cientos de respuestas de las muchas mujeres que habían enviudado a causa de la I Guerra Mundial, y se encontraban solas y en situación desesperada.
“Al fin se ha podido hacer la estadística exacta de las conquistas de Landru. Esta angelical criatura dio palabra de matrimonio a 283 señoras. Para conquistarlas le bastaron anuncios en los periódicos, excepción hecha de dos o tres que cayeron en el metro o en la calle.”
Desechó las que no tenían recursos económicos y contestó al resto.
La elegida en primer término fue Madame Cuchet viuda con un hijo adolescente junto a la que se instaló en un apartamento de París bajo un nombre falso, cuando la mujer empezó a sospechar de su considerado pretendiente, este la asesinó junto con su hijo, los desmembró y los quemó en la estufa del apartamento.
A ella le siguieron diez más, ya instalado en la villa de Gambais, se hizo construir una gran caldera de calefacción, y bajo distintos nombres las fue seduciendo, asesinado, desmembrando, quemando, anotando todos los detalles en una agenda y guardando sus enseres personales. Hecho esto vendía sus muebles y otras pertenencias de valor y se apropiaba de sus ahorros.
El inicio del juicio el 8 de Noviembre de 1920, La Vanguardia lo describió así:
“La vista da comienzo a las 12 y 45 minutos, presidiendo el Tribunal de Derecho el señor Gilbert. A la una fué introducido Landrú en la Sala, ocupando tranquilamente el banquillo. Landrú viste un terno de color gris y llevaba perfectamente cuidada su famosa barba roja. Se nota que está algo más delgado y que su calva es más pronunciada,…”
Con crónica casi diaria desde París podemos seguir el juicio y la gran expectación que despertó por la seductora y ocurrente personalidad del reo y lo espeluznante de los crímenes de los que se le acusaba. Ya al inicio del juicio muestra una actitud poco habitual
“…Además, el procesado trata de hacer reír haciendo de algunos testigos retratos cómicos que regocijan al auditorio…”
En las crónicas de este juicio, donde se pide la pena de muerte en la guillotina para Landru, este mantiene su actitud, como podemos leer en esta crónica del 9-11-1921
“…Landru esmaltó el interrogatorio con multitud de alusiones regocijantes, que han provocado continuadamente la hilaridad del auditorio….”
Pero no hay que olvidar que, pese a la personalidad histriónica del asesino sometido a juicio, los cargos contra Landru son muy graves y también las pruebas que los apoyan a pesar de no encontrar ningún cadáver reconocible:
“…El doctor Paul explica las circunstancias en que fueron hallados los restos humanos.
Uno de los fragmentos estaba adherido a un trozo de carbón. Añade que del kilo de huesos, 996 gramos son craneanos y dientes humanos y no hay confusión posible acerca da que el número de los cadáveres no era menor de tres. No ha podido establecerse la edad de las víctimas, pero sí por el tamaño de los dientes se ha podido deducir que éstos eran de mujer. Tampoco se ha podido establecer las causas de la muerte, pero parece seguro que los cráneos, antes de ser quemados eran vaciados. …”
La condena a muerte del acusado, a pesar del alegato de la defensa que se basa en la falta de cadáveres, se produce el 30 de diciembre e inmediatamente después el mismo jurado que lo ha condenado, solicita una medida de gracia para el reo, ante la perplejidad de la prensa francesa.
Finalmente el 21 de febrero es conducido a la guillotina:
..” Landrú apareció en el dintel de la puerta extremadamente pálido. El color de su rostro no se distinguía de la camisa que llevaba. Al ver la guillotina el reo hizo un movimiento de retroceso, pero luego se encaminó hacia ella con paso firme y él mismo puso la cabeza bajo la cuchilla.
Se oyó un golpe seco. Eran las seis y cuatro minutos. Landrú había dejado de existir. “
Empezaba 1922, la vida y los crímenes de Landrú habían terminado definitivamente, pero.
Landru un siglo en las pantallas
Ahora empezaban a salir otros Landrus, a cualquier asesino de mujeres se le llamó Landru: el de niza, el de Marsella, el de secano, el austriaco en 1958 y otros tantos alrededor del mundo, heredaron su nombre.
Pero la historia de Landrú, aún antes de la muerte del personaje, había iniciado una exitosa carrera en el mundo del espectáculo, ya en enero de1922, antes de su ejecución, el teatro Cómico de Barcelona anuncia una obra sobre él.
En 1927 el Cine Odeón hace lo propio con un filme.
En 1947 se estrena la película más amarga de Chaplin “Monsieur Verdoux” basada en la vida de Landrú, fruto de una propuesta que le hizo Orson Welles y que Chaplin llevó a cabo con su característico estilo anacrónico.
En los años sesenta otra película nos remite a la vida de Landrú “Asesino de mujeres” de W. Lee Wilder, productor cinematográfico y director de películas de serie B, hermano mayor de Billy Wilder con el que al parecer no se llevaba muy bien.
Ya los años setenta el francés Claude Chabrol estrenó la película Landru, anunciada así:
“«Landrú», un filme diferente de Claude Chabrol. ¡Amor al horno vivo! ¡Entre la emoción de un realismo violento surge la sonrisa incontenible! con M. Morgan, D. Darrieux,etc. (en color) (Mayores de18 años.)”
El film tuvo un enorme éxito de público y crítica que mantuvo el film varios años en cartelera, algo impensable hoy por hoy, y es que Landru da para mucho.

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