28
Jul
09

Médico, asesino y poeta (por este orden)

Al inicio del juicio, que tuvo en vilo a Marsella en el verano de 1925, se interrogó a un médico local sobre el imputado a lo que respondió “el doctor Bougrat era profesionalmente de un gran valor y que jamás dio muestras de ser
un vicioso. Estima que en el caso de ser culpable no tiene completa responsabilidad, pues fue herido gravemente en la guerra, estuvo ciego durante cinco meses y la sustancia cerebral pudo ser afectada.”
Dr. Pierre Marie Bougrat
Con o sin vicio, con la sustancia cerebral más o menos afectada los tratamientos a los pacientes de este doctor marsellés tienen un dudoso resultado.
Un cocinero murió tras beber una pócima proporcionada por el doctor, un empresario murió en sus brazos tras ser tratado, por morírsele se le murió hasta la enfermera en extrañas circunstancias. Según los pacientes sus inyecciones enferman y salir de fiesta con él representa ingerir veneno sin saberlo.

La acusación despliega su teoría, los enfermos son inyectados semanalmente, poco a poco envenenados y cuando mueren el buen doctor roba su dinero y avisa a la policía. Como máximo será acusado de homicidio involuntario con atenuantes debido a sus heridas de guerra.

Su impunidad termina una madrugada en que un chofer es llamado para recoger a un joven, se sorprende al encontrarlo medio desnudo e inconciente, su acompañante, el Dr. Bougrat, afirma que le ha practicado una sangría. Al llegar a su domicilio el joven muere.
La policía interviene registrando el domicilio de Brougat, descubriendo varias carteras, al parecer de sus víctimas que el doctor guardaba y huesecillos semi carbonizados por lo que algunos se atreven a afirmar que intentó quemar cadáveres, como el célebre asesino Landru.
Durante el registro, en el laboratorio del doctor el olor es insoportable, los enjambres de moscas tornasoladas zumban y el cadáver de Jacques Rumèbe es encontrado, por azar, detrás del plafón de un armario.

El interés del público se desata y la policía recibe múltiples cartas con acusaciones, muchas de ellas falsas.

La policía interroga al criado del doctor, este declara que “pudo notar la escasez persistente de medios de vida que reinaba en la casa. Su primer mes le fue pagado, pero luego no percibió más que pequeñas sumas,… En cambio, el doctor le pidió prestados en conjunto unos cincuenta francos”
y respecto al día de la desaparición de Rumèbe, Bougrat prohibió a todo el servicio entrar en su laboratorio, ya que había un paciente que se encontraba mal, más tardes les dijo que había mejorado y abandonado la consulta. Cuando dos días después la casa ya empieza a oler y Bougrat le paga todo lo que le debía decide abandonar el servicio del doctor y no volver a pisar la casa.

Durante el juicio, Bougrat incurre en contradicciones, el soldado Bonnet, explica que cuando, portando él dos mil francos, estaba tomado una copa con Bougrat, recibió una extraña llamada telefónica y al volver a la mesa, su bebida tenía un extraño sabor por lo que la desechó. Queda probado el intento de envenenamiento de Bonnet y todo Marsellla especula con la posibilidad de un cómplice al que llaman “el fantasma”, aunque finamente resulta ser un mozo de cuadra estafado por Bougrat.

A raíz de la desaparición de Rumèbe, la policía ya contactó con Bougrat, porque Rumèbe visitaba asiduamente la consulta del doctor para recibir su tratamiento, quizá por una enfermedad crónica o quizá por drogadicción.

Ahora que todo el mundo conoce las deudas contraídas para satisfacer con costosos regalos a su amante que han salido a la luz durante el juicio y demuestran su acuciante necesidad de dinero ya son muchas las pruebas que se acumulan contra él.
Un año después del inicio del juicio, llega la hora de dictar sentencia el Dr. Bougrat tiene que admitir, por irrefutable, la muerte en su domicilio de Rumebé y la posterior ocultación del cadáver en el armario. Explica los hechos de forma detallada sin admitir nunca haber administrado ningún veneno a la víctima, y excusando la ocultación del cadáver por miedo a ser acusado falsamente de robo (la cartera del cadáver está vacía) y asesinato, pese a ello, todo juega en su contra.

Su pasado como soldado y la heroica actuación en Verdum, que le costó diversas heridas y unos meses de ceguera lo salvan de ola guillotina, siendo condenado a trabajos forzados a perpetuidad en la isla del Diablo, terrible penal en la Guayana francesa.
Pasará un año sin que tengamos noticias del doctor, cuando contra toda probabilidad llega la noticia de su evasión y la pérdida de su rastro y el de los compañeros de fuga.Dr. Pierre Marie Bougrat
Un mes después es capturado junto con sus compañeros, en unas declaraciones a la prensa explica los detalles de su fuga y reivindica su inocencia.

De los fugados sólo él no es deportado Francia por Venezuela, La Vanguardia informa una vez más del Dr. Bougrat “.. que se evadió de la penitenciaria de la Guyana, reside en Carutano, localidad de Venezuela, donde ejerce la medicina con gran éxito v disfrutando de una gran reputación y estima en todo el país. Según las mismas noticias, el doctor Bougrat se ha casado con uña italiana.”

Posteriormente se trasladó a isla Margarita donde ejerció la medicina con sabiduría y cultivó la poesía y la narrativa lo que le valió la consideración de los Venezolanos e especial de los margariteños. En 1962 murió en la isla, habiendo rechazado la posibilidad de repatriación que Francia le había ofrecido.

17
Feb
09

Bombas adhesivas y grupúsculos políticos

Los asesinatos de Joaquin Bultó y el matrimonio Viola

Un viejo profesor de Oxford, un pintor del París bohemio, un traficante de armas suizo, el dueño de un taller y algunos estudiantes son los miembros de un ejercito clandestino que pretende liberar un pequeño principado a orillas del Mediterráneo.

No es el argumento de una película de acción, es el informe policial publicado en La Vanguardia en marzo de 1979 con el que se da por finalizada la investigación sobre los asesinatos de un financiero José María Bultó y Joaquin Viola, ex alcalde de Barcelona y su esposa, mediante el atroz método de la bomba adhesiva.

Han pasado seis años desde que el pintor Viusà acompañado por un tal Martínez se reunieron con Sporri el traficante de armas suizo y adquirieron veinticinco pistolas, base del arsenal del ejército de liberación, aún sin nombre, que siempre según la confesión del tal Martínez a la policía, le había encargado formar el profesor de Oxford Josep María Batista i Roca, exiliado al finalizar la guerra civil y miembro del Consell Nacional Català.

Cuando Martínez Vendrell lo implica ante la policia Batista i Roca ya ha muerto por lo que nunca podremos saber su versión.

Sea como fuere la organización, con una rama política y otra militar, a la manera de la ETA de aquel momento, se pone en marcha, se estructura en pequeños grupúsculos que reciben formación militar y política en un piso alquilado, allí aprenden habilidades tales como manejo de armas y explosivos, paso de fronteras, falsificación de documentos y la utilización de un código de radio para la comunicación interna.

Una vez finalizada la formación son “liberados” en grupos de tres a cinco, el total de los integrantes  que roza la treintena de miembros, reciben un sueldo para costearse un piso, alguna arma y explosivo y una radio para comunicarse entre ellos.

Finalmente se decide actuar, un objetivo y un método, fabrican un dispositivo con algunos cables una placa de aluminio y lo prueban, enganchado con esparadrapos en el pecho del conejillo de indias la bombilla que le han conectado no debe encenderse, dan la prueba como superada y cambian la bombilla por explosivo.

Es el 9 de mayo de 1977,  dos comandos se dirigen al domicilio de la hermana de José María Bultó, financiero que preside la química ERCROS, donde se desarrolla una comida familiar. Un grupo vigila en los alrededores, mientras el resto vestidos com empleados de la compañía del gas franquean la entrada. Una vez dentro amenazando con armas a la familia la encierran en una habitación quedándose a solas con el Sr. Bultó.

Le adhieren con esparadrapo una bomba en el pecho, sobre el corazón y le entregan un pliego con las instrucciones: 500 millones de pesetas a entregar en un plazo de 24h para que le sea desactivada la bomba, hecho esto salen del domicilio precipitadamente.

José María Bultó no dice nada a su familia y se dirige solo a su propio domicilio. 32 minutos después de su colocación, en el baño, la bomba hace explosión causándole la muerte.

Ante la brutalidad del asesinato,la consternación y la repulsa es unánime en la sociedad catalana , la policía inicia las pesquisas que pronto derivarán en cinco detenciones, uno de los detenidos afirma pertenecer aun grupo político militar, sin nombre conocido, pero falta detener al cabecilla. El tal Martínez  Vendrell al que la policia no tarda en relacionar con el grupo, ha huido a Francia y no ha tardado en  refugiarse en Andorra al saber de las detenciones.

Estamos en 1977 y en octubre se declara la amnistía  general para delitos políticos y en noviembre  los cuatro detenidos que aún restan en prisión Alvaro Valls, José Luis Pérez, Carlos Sastre y Montserrat Tarragó son excarcelados.

El Ministerio del Interior  encabezado por Rodolfo martín Villa, muestra su disconformidad en este caso y el de los asesinatos de Atocha, pero se ajustan a ley y no es posible recurrir.

Apenas dos meses después de su excarcelación, con el mismo método, una bomba pegada al pecho con esparadrapo, utilizando la misma máquina de escribir para el pliego de instrucciones, ahora bajo el nombre de EPOCA (Exèrcit Popular Català), tres de los excarcelados atentan  contra ex alcalde franquista de Barcelona Joaquin Viola y a su esposa Montserrat Tarragona causándoles la muerte.

Falta el final, el proceso que siguió a estos casos, plato mal digirido aún hoy será tema de un nuevo post.

25
Nov
08

Landru, el burócrata del asesinato

Landrú y sus mujeres

Henry Desiré Landrú, nació en 1869 en el seno de una familia trabajadora y marcadamente religiosa, siempre fue buen estudiante, pero su afán por llevar una vida desahogada, le condujo al asesinato de mujeres, que tras seducir asesinaba, troceaba y quemaba en una caldera, hecho esto, disfrutaba de los ahorros que estas habían acumulado.

“Landru, el burócrata del asesinato, el pequeño burgués francés del crimen, el empleadillo de la sangre, el hortera del ahorro, el monstruo bon marché de las sentimentales madames y mademoiselles con mentalidad dé pajaritos, todas ellas también con sus ahorros asquerosos, camisetas de lana y literatura Paris-Soir.”

Con esta contundencia nos define a Landrú el periodista Cesar González-Ruano en una crónica sobre otro asesino en serie de mujeres, el también francés Petiot.

Henry Desiré Landrú, nacido en París en 1869, se casó muy joven con una prima suya, estando esta embarazada y con la que llegó a tener cuatro hijos, la situación económica de la familia era complicada y Landrú recurrió a pequeñas estafas para mejorarla, justificando sus ausencias como viajes de negocios.

Fue en una de las estancias en la cárcel por estafa, cuando descubrió en los anuncios por palabras la oferta de una mujer viuda dispuesta a compartir su dinero a cambio de la compañía de un hombre.

Landrú sedujo a la viuda se hizo con sus 20.000 francos y desapareció. La mujer lo denunció por estafa, pero su carrera como seductor de viudas estaba lanzada.

Ahora fue él mismo el que insertó un anuncio por palabras en Le Journal que decía:

“Viudo, dos hijos, cuarenta y tres años, solvente, afectuoso, serio y en ascenso social desea conocer a viuda con deseos matrimoniales”

Recibió cientos de respuestas de las muchas mujeres que habían enviudado a causa de la I Guerra Mundial, y se encontraban solas y en situación desesperada.

“Al fin se ha podido hacer la estadística exacta de las conquistas de Landru. Esta angelical criatura dio palabra de matrimonio a 283 señoras. Para conquistarlas le bastaron anuncios en los periódicos, excepción hecha de dos o tres que cayeron en el metro o en la calle.”

Desechó las que no tenían recursos económicos y contestó al resto.

La elegida en primer término fue Madame Cuchet viuda con un hijo adolescente junto a la que se instaló en un apartamento de París bajo un nombre falso, cuando la mujer empezó a sospechar de su considerado pretendiente, este la asesinó junto con su hijo, los desmembró y los quemó en la estufa del apartamento.

A ella le siguieron diez más, ya instalado en la villa de Gambais, se hizo construir una gran caldera de calefacción, y bajo distintos nombres las fue seduciendo, asesinado, desmembrando, quemando, anotando todos los detalles en una agenda y guardando sus enseres personales. Hecho esto vendía sus muebles y otras pertenencias de valor y se apropiaba de sus ahorros.

El inicio del juicio el 8 de Noviembre de 1920, La Vanguardia lo describió así:

“La vista da comienzo a las 12 y 45 minutos, presidiendo el Tribunal de Derecho el señor Gilbert. A la una fué introducido Landrú en la Sala, ocupando tranquilamente el banquillo. Landrú viste un terno de color gris y llevaba perfectamente cuidada su famosa barba roja. Se nota que está algo más delgado y que su calva es más pronunciada,…”

Con crónica casi diaria desde París podemos seguir el juicio y la gran expectación que despertó por la seductora y ocurrente personalidad del reo y lo espeluznante de los crímenes de los que se le acusaba. Ya al inicio del juicio muestra una actitud poco habitual

“…Además, el procesado trata de hacer reír haciendo de algunos testigos retratos cómicos que regocijan al auditorio…”

En las crónicas de este juicio, donde se pide la pena de muerte en la guillotina para Landru, este mantiene su actitud, como podemos leer en esta crónica del 9-11-1921

“…Landru esmaltó el interrogatorio con multitud de alusiones regocijantes, que han provocado continuadamente la hilaridad del auditorio….”

Pero no hay que olvidar que, pese a la personalidad histriónica del asesino sometido a juicio, los cargos contra Landru son muy graves y también las pruebas que los apoyan a pesar de no encontrar ningún cadáver reconocible:

“…El doctor Paul explica las circunstancias en que fueron hallados los restos humanos.

Uno de los fragmentos estaba adherido a un trozo de carbón. Añade que del kilo de huesos, 996 gramos son craneanos y dientes humanos y no hay confusión posible acerca da que el número de los cadáveres no era menor de tres. No ha podido establecerse la edad de las víctimas, pero sí por el tamaño de los dientes se ha podido deducir que éstos eran de mujer. Tampoco se ha podido establecer las causas de la muerte, pero parece seguro que los cráneos, antes de ser quemados eran vaciados. …”

La condena a muerte del acusado, a pesar del alegato de la defensa que se basa en la falta de cadáveres, se produce el 30 de diciembre e inmediatamente después el mismo jurado que lo ha condenado, solicita una medida de gracia para el reo, ante la perplejidad de la prensa francesa.

Finalmente el 21 de febrero es conducido a la guillotina:

..” Landrú apareció en el dintel de la puerta extremadamente pálido. El color de su rostro no se distinguía de la camisa que llevaba. Al ver la guillotina el reo hizo un movimiento de retroceso, pero luego se encaminó hacia ella con paso firme y él mismo puso la cabeza bajo la cuchilla.

Se oyó un golpe seco. Eran las seis y cuatro minutos. Landrú había dejado de existir. “

Empezaba 1922, la vida y los crímenes de Landrú habían terminado definitivamente, pero.

Landru un siglo en las pantallas

Ahora empezaban a salir otros Landrus, a cualquier asesino de mujeres se le llamó Landru: el de niza, el de Marsella, el de secano, el austriaco en 1958 y otros tantos alrededor del mundo, heredaron su nombre.

Pero la historia de Landrú, aún antes de la muerte del personaje, había iniciado una exitosa carrera en el mundo del espectáculo, ya en enero de1922, antes de su ejecución, el teatro Cómico de Barcelona anuncia una obra sobre él.

En 1927 el Cine Odeón hace lo propio con un filme.

En 1947 se estrena la película más amarga de Chaplin “Monsieur Verdoux” basada en la vida de Landrú, fruto de una propuesta que le hizo Orson Welles y que Chaplin llevó a cabo con su característico estilo anacrónico.

En los años sesenta otra película nos remite a la vida de Landrú “Asesino de mujeres” de W. Lee Wilder, productor cinematográfico y director de películas de serie B, hermano mayor de Billy Wilder con el que al parecer no se llevaba muy bien.

landru-claude-chabrolYa los años setenta el francés Claude Chabrol estrenó la película Landru, anunciada así:

“«Landrú», un filme diferente de Claude Chabrol. ¡Amor al horno vivo! ¡Entre la emoción de un realismo violento surge la sonrisa incontenible! con M. Morgan, D. Darrieux,etc. (en color) (Mayores de18 años.)”

El film tuvo un enorme éxito de público y crítica que mantuvo el film varios años en cartelera, algo impensable hoy por hoy, y es que Landru da para mucho.




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